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Finalmente,
SITAS dio la vuelta olimpica
Vencio a San Ignacio y se consagro campeon de la D
Cuando
faltan dos fechas para el final del certamen, el equipo de El
Palomar se dio el gran gusto. Muchísima gente, con cantos,
banderas y petardos incluidos, acompaño al verde
en su tarde de gloria.
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Las lagrimas
maquillaban los rostros. La emoción sacaba chapa de
protagonista principal en la tarde gris de El Palomar.
Los chicos de SITAS se abrazaban al titulo que tanto
habían deseado. "Para muchos de nosotros esto es
muy importante. Aca vivimos muchas palidasy el descenso
del año pasado nos golpeó duro. Por eso salir campeones
vale tanto para el grupo", comentaba Julio Mazza,
quien hace 17 años que juega en el club y desde hace
varias temporadas se ha convertido en el lógico simbolo
de Tira a Segno. El último escalon verde tuvo
un contexto que parecía robado de otras divisiones.
Mucha gente, mil y un cantos, centenares de petardos
coqueteando con el viento y una bandera enorme con los
colores del tano. Un cuadro al que no estaban
acostumbrados los jugadores de SITAS. Y eso se sintio.
Los locales entraron desconcentrados, presionados por un
entorno que los ataba y no los dejaba pensar. Y San
Ignacio, el abogado del diablo de esta ocasión, saco
provecho de los nervio verdes. Manejó bien las
formaciónes móviles (en especial el ruck), presionó en
las veintidos de SITAS y estuvo muy cerca de sacar
ventajas. Sin embargo no fue asi y el tiempo de San
Nacho se fue muriendo sin puntos. Ahí llego el
momento de SITAS. Los forwards se despertaron y
comenzaron a inclinar la estadistica de obtenciones para
el lado local. De un line sobre la izquerda, cercano a la
bandera visitente, llegaron los primeros puntos bajo los
brazos de Marcelo Fabbi (se despegó rapidamente de la
hilera y corrió unos metros antes de apoyar). Y un scrum
cinco alargó las distancias como para dejar en claro que
los de afuera ya no condicionaban a los de
adentro. La ventaja (10-0) le dio la chance a SITAS
de darle mas altura a su juego. Los tres cuartos aprendieron
a volar y la pelota empezó a correr de mano en mano
con frecuencia. La estrategia del eje desplegado, esa
misma que SITAS usó con cuentagotas durante esta
temporada de victorias, estiró los márgenes entre uno y
otro hasta ponerle la firma al titulo. No hubo tiempo
para más. Los sueños de todos se hicieron uno sólo y
juntos dieron la vuelta olímpica. Una vuelta que sirvió
para olvidar aquel descenso del 94. Al fin y al cabo, de
revanchas también se vive. |
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